Rabietas
Las rabietas son una parte natural del desarrollo infantil, especialmente entre el primer y el tercer año de vida. En esta etapa, los niños están aprendiendo a expresar sus emociones, pero aún no cuentan con el lenguaje ni con las herramientas necesarias para hacerlo de manera adecuada. En nuestra escuela infantil sabemos que acompañar este proceso con paciencia y comprensión es fundamental para su crecimiento emocional.
¿Por qué aparecen las rabietas entre 1 y 3 años?

Entre el año y los tres años se producen grandes avances en el desarrollo, descritos por expertos como Jean Piaget y Erik Erikson. Los niños comienzan a descubrir su autonomía, desean hacer cosas por sí mismos y experimentan frustración cuando no lo consiguen.
Las rabietas suelen aparecer por varios motivos:
- Dificultad para expresar lo que sienten o necesitan.
- Cansancio, hambre o sobreestimulación.
- Deseo de independencia (“yo solo”).
- Frustración ante límites necesarios.
- Cambios en la rutina.
Es importante recordar que no son “mal comportamiento”, sino una forma inmadura de gestionar emociones intensas.
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¿Cómo son las rabietas en esta etapa?
En niños de 1 a 3 años pueden manifestarse como:
- Llanto intenso.
- Gritos.
- Tirarse al suelo.
- Lanzar objetos.
- Negarse a colaborar.
Aunque como adultos puedan resultarnos desafiantes, forman parte del desarrollo normal.
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¿Cómo actuar ante una rabieta?
Desde la escuela infantil trabajamos siempre desde el acompañamiento respetuoso. Algunas pautas útiles son:
1. Mantener la calma 2. Validar la emoción 3. Poner límites claros y firmes

Los adultos somos el modelo. Si reaccionamos con gritos, aumentamos la intensidad emocional.

“Entiendo que estás enfadado porque quieres seguir jugando.”
Validar no significa ceder, sino reconocer lo que sienten.

mantenerlos con coherencia y serenidad.
4. Anticipar situaciones 5. Enseñar alternativas poco a poco

terminar ayuda a reducir frustraciones.

ayuda, señalar o usar palabras sencillas para expresar lo que necesitan.
La escuela y la familia de la mano
Las rabietas forman parte del desarrollo emocional temprano y son una forma de expresión típica en la primera infancia. Para manejarlas de manera coherente y favorecer el crecimiento emocional del niño, es fundamental que familia y escuela infantil trabajen juntas. La coherencia entre ambos contextos ofrece al niño seguridad y facilita la adquisición de habilidades de autorregulación.
Importancia de la colaboración
- Coherencia educativa: Cuando el niño recibe respuestas similares en casa y en la escuela, entiende mejor los límites y aprende más rápido a gestionar sus emociones.
- Seguridad afectiva: La coordinación entre adultos reduce la confusión y le transmite al niño que su entorno es predecible y seguro.
- Detección de patrones: Compartir observaciones permite identificar qué provoca las rabietas, cómo se manifiestan y qué estrategias funcionan o no.
Estrategias conjuntas entre escuela y familia
- Comunicación diaria: Informarse mutuamente sobre episodios de rabietas, estados emocionales o cambios de rutina que puedan influir.
- Acuerdos comunes de actuación: Establecer pautas compartidas como mantener la calma, validar emociones, ofrecer alternativas y marcar límites firmes.
- Uso del lenguaje emocional: Familia y escuela pueden trabajar el mismo vocabulario emocional para que el niño pueda poner nombre a lo que siente.
- Refuerzo de pequeños avances: Celebrar juntos las mejoras en el autocontrol y la comunicación del niño.
- Acompañamiento respetuoso: Ambas partes deben priorizar la empatía, evitando castigos desproporcionados y favoreciendo herramientas de regulación.
Con paciencia, afecto y límites claros, esta etapa pasa. Poco a poco, el niño irá adquiriendo herramientas para gestionar mejor sus emociones y resolver conflictos de manera más adecuada.
En nuestra escuela infantil entendemos que crecer también implica aprender a enfadarse… y a calmarse. Y estamos aquí para acompañarlos en cada paso de ese proceso.
Además de comprender qué son las rabietas y cómo acompañar a nuestro hijo o hija cuando aparecen, la lectura puede ser una herramienta fantástica para entender, normalizar y gestionar las emociones tanto para adultos como para pequeños.

Cuentos para niños de 1 año:
- “I Feel! A Book of Emotions” – un libro sencillo que ayuda a los niños a nombrar emociones básicas como alegría, tristeza o enfado, con ilustraciones claras que ellos pueden asociar con lo que sienten.
- “Happy Hippo, Angry Duck: A Book of Moods” – con rimas y dibujos simpáticos, presenta emociones comunes que los pequeños pueden empezar a distinguir.
- “¡Me enfado!” (colección Babymoni, ilustrado para 2–6 años) – aunque empieza un poquito más arriba de los 1 años, sirve muy bien para comenzar a decir y validar el enfado con imágenes expresivas.
- Cuentos para niños de 2 años:
- “La rabieta de Nono” – un cuento ilustrado que muestra cómo Nono se enfada y aprende a hablar de lo que siente, ideal para identificar emociones simples.
“Zara Counts to Calm” – historia en inglés que enseña a usar una estrategia de respiración o conteo para calmarse cuando están frustrados.
“Ellie Finds Her Words” – ayuda a los niños a poner palabras a lo que sienten, algo muy útil para la regulación emocional antes de que las rabietas suban de intensidad.- Otros cuentos:
- “Leo tiene una rabieta” – un cuento con cariño y estrategias para que los peques aprendan que “estar enfadado está bien”, pero hay formas de vivir esas emociones con calma y respeto.
“Llama Llama Mad at Mama” – un libro clásico (en inglés) que muestra un día con frustraciones y cómo el personaje principal lo vive con su mamá, perfecto para normalizar sentimientos intensos.
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Aquí tienes algunos libros que pueden ayudarte a profundizar en la comprensión de las rabietas y ofrecer estrategias útiles:
- “Toddler Tantrums” – Penney Hames: Una guía clara y práctica sobre por qué aparecen las rabietas y cómo afrontarlas con métodos probados que respeten las emociones del niño y los límites saludables.
- “Llantos y Rabietas” – Aletha Jauch Solter: Este libro ofrece una nueva perspectiva sobre el llanto y las rabietas, explicando su papel en el desarrollo emocional y cómo responder respetuosamente a estas expresiones.
- “Guía: Las rabietas + Cuento: Planeta Rabieta” – José Martín Salguero Noguera y cols.: Parte de la colección PsicoCuentos, combina una guía para padres con un cuento para niños, ofreciendo estrategias prácticas para enfocar las emociones de forma positiva.
- «El cerebro del niño explicado a los padres» – Álvaro Bilbao. Este libro es un manual práctico que sintetiza los conocimientos que la neurociencia ofrece a los padres y educadores, con el fin de que puedan ayudar a los niños a alcanzar un desarrollo intelectual y emocional pleno.
Es importante que una vez superada la rabieta elogiemos ese comportamiento, ofreciéndole jugar a lo que el prefiera, decirle que estamos muy contentos con ese cambio de actitud…pueden proporcionarle un estímulo positivo hacia la sensación de calma que está experimentando.
