Del hogar a la escuela

Un gran paso en la vida de un niño, pasar del hogar a la escuela.
Un momento de transición muy importante para dibujar un sendero en el que marcar huellas que le irán guiando y enriqueciendo para aprender a ser ciudadanos competentes.
En el camino iremos encontrando compañeros de aventuras con los que compartir un puñado de buenos momentos. Juntos marcaremos surcos inolvidables, a la par que entrañables, y viviremos miles de aventuras que formarán parte de nuestros recuerdos a lo largo de la vida.
Desde CEIB la Molinera, sabemos por experiencia que el inicio a la escolaridad supone un gran cambio en la vida del niño y en su educación. El periodo de adaptación es el tiempo que transcurre desde que llega por primera vez a la escuela hasta que ya se desenvuelve con normalidad dentro de ella.

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La entrada al Centro de Educación Infantil Bilingüe supone enfrentarse a grandes retos como es la salida de un entorno familiar seguro, que da los niños protección y confianza, en el que tiene a su disposición a sus figuras de apego y referentes más cercanos. Este viaje es hacia un ambiente nuevo y desconocido en el cual ese círculo familiar se amplía y conocerá a nuevos adultos e iguales que formarán parte de su nuevo mundo. Todo ello en un escenario que puede provocarle tanta curiosidad como incertidumbre.
Nuestro objetivo, es conseguir, en el menor tiempo posible y con el mayor respeto hacia la infancia y al ritmo individual de cada alumno, una estrecha relación entre los niños, las familias y el equipo educativo, con el fin de crear un vínculo afectivo positivo en el que todos seamos partícipes del proceso de enseñanza-aprendizaje del alumnado.

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¿Qué es la escuela para un niño?
La escuela es un espacio de aprendizaje donde los niños se desarrollan sus capacidades existentes y descubren otras nuevas. Un lugar para descubrir, manipular, experimentar… y todo ello a través del juego y rodeado de amigos.
¿Cuál es la misión de la escuela?
No es sólo la de transmitir conocimientos, sino crearlos, construirlos y desarrollar en el alumno una inteligencia y dimensión crítica, a fin de que sus actos concuerden con su identidad e ideal de vida, siempre respetando las diferencias y convirtiéndose así en ciudadanos responsables. 

Nuestra misión es la transición del hogar a la escuela.
La educación enriquece a la persona. Somos seres bio-psico-sociales. Un clima de convivencia positivo, ayuda a los niños a que su autoestima crezca, vaya adquiriendo madurez, autonomía, hábitos, cultura…

Por ello, la educación ha de ser de calidad.
¡Una escuela por y para todos! Donde la persona sea la semilla más importante de este campo de cultivo y la diversidad del alumnado sea fuente de riqueza.
Debemos formar a los niños/as de manera integral. Fomentar el desarrollo de todas sus dimensiones: comunicativa, afectiva, intelectual, social, cultural…

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¿Cómo lo hacemos?
Una buena idea es mediante la activación de valores. A partir de los valores se generan hábitos. Invitemos entonces al niño a descubrir valores y hacerse con ellos. Seamos un buen modelo a seguir. Hemos de proporcionarle situaciones de aprendizaje y cuantas más mejor.
Se puede aprender de todo, de lo bueno y de lo menos bueno.
Cualquier situación puede ser fuente de aprendizaje si la aprovechas de la manera correcta, así que ese momento es crucial para su desarrollo a todos los niveles.

Uff, parece complicado…
¿Quiénes lo haremos?
La Comunidad Educativa somos todos y la responsabilidad de que los niños sean felices y capaces de enfrentarse a la vida de la manera adecuada corresponde a todos por igual.
Padres, niños, educadores, personal subalterno, otros profesionales relacionados con la educación, instituciones… debemos seguir las pautas establecidas por ley para trabajar todos a una, por el bien de todos en general y del niño en particular. 

Pasar del hogar a la escuela es todo un reto.

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¿Y si me da miedo?
Una de las difíciles etapas para los niños durante su desarrollo es la escolarización. Ello puede generar en el desarrollo de su vida diaria algunos cambios más o menos importantes.
Esos cambios son necesarios para su crecimiento personal, no se deben evitar, pues forman parte de aprender a vivir. Poco a poco se irá haciendo más fuerte y con más confianza en sí mismo.
El adulto ha de estar a su lado acompañándole, mostrando su cariño y dando su apoyo y consuelo. Darle pequeñas dosis de amor y ternura serán la medicina apropiada para mejorar su estado de ánimo. Lo más importante es que se sienta seguro y arropado en esta etapa de transición en la que entran en juego otros adultos hasta el momento desconocidos así como nuevos amigos con los que habrá que aprender a convivir.

Pues... ¡Ahora me enfado!
Pasar del hogar a la escuela es todo un cambio y como todos los cambios requiere su tiempo para adaptarse a ellos. El cerebro ha de hacer nuevas conexiones, reconducirse y prepararse para vivir nuevas aventuras. Estar motivado y estimulado es un paso adelante para enfrentarse a la escuela y sus iguales.
La mejor forma de ayudar los niños ante la aparición de rabietas es saber que estás ahí, entender porqué se comporta así en determinados momentos y actuar en concordancia.
De esta forma, la fase de afirmación de la voluntad de estos pequeños que han sido invadidos por la incertidumbre y el miedo, podrá desarrollarse de manera más sana sin suponer una crisis importante en su vida.
Saber cómo funciona su cerebro es importante para entender que a esas edades hay ciertas rabietas que se producen porque sí (porque él decide tenerlas), sin embargo hay otras que son inevitables e involuntarias y están fuera de control todavía, todo depende del hemisferio cerebral implicado.
Nuestra labor como educador ante estas “pataletas” es la de empatizar, ayudarle a reconducir partes del cerebro, presentarle otras opciones, y ser su guía en la solución pacífica de estos conflictos. De manera que los niños aprendan a dominar sus impulsos y comprender las nuevas situaciones, como la difícil despedida de su familia por un ratito que debe pasar en la escuela.
Al principio puede tener la sensación de sentirse abandonado, por eso familia y escuela han de trabajar de la mano para hacerle la vida más fácil y evitar el sufrimiento, siendo el niño el protagonista de este proceso y el que realmente debe dar con la solución y llegar a aceptarlo como una parte de la nueva rutina diaria.
Dejándole claro en todo momento que sus padres volverán a recogerlo un poquito más tarde.

Durante ese tiempo hará nuevos amigos y entrará a formar parte de una nueva pequeña familia que le dejará huella para el resto de su vida.

¿Dónde me lleváis?
Todas las partes implicadas han de prepararse para la entrada a la escuela, contagiarle alegría e ilusión por esta aventura, sembrar curiosidad...
Quizás algunos niños ya hayan asistido anteriormente a un centro educativo y probablemente les será más fácil adaptarse a la nueva escuela. Aunque, para otros, es el momento de pasar del hogar a la escuela y entrar en un juego que tiene reglas y en el que tendrá responsabilidades, obligaciones y sobre todo el derecho de ser feliz y aprender de forma lúdica entre amigos.

Es aconsejable que los padres hagan una primera visita al centro educativo para conocerlo y aprovechar ese momento para crear un clima de confianza ya que eso es lo que le transmitirán a su hijo e hija. En CEIB la Molinera os sentiréis como en vuestro hogar.

Posteriormente, se hará una primera reunión general para explicar el funcionamiento del centro, el proyecto, metodología, conocer las estancias... y pedir su colaboración para mantener una buena relación familia-centro educativo. También podrán ir otro día con el niño y la niña para conocer el centro y al personal y crear confianza y seguridad.
Al comienzo del nuevo curso, se hará una entrevista personal para recoger información y registrar datos importantes.
Después se convocará a todos los padres, por niveles o por aulas, para explicarles la entrada escalonada, normas, pautas a seguir, forma de trabajar, planificación...
¡Cuidado con las expectativas o la presión por parte de los padres!

 Es importante considerar que los niños necesitan rituales que les ayudan a crecer sanos, por ello, le daremos algún truquillo a la familia para organizar mejor el ritual de despedida y que no se convierta en una tragedia.

Hay que establecer límites de forma sencilla y clara, que ayudarán a reforzar la unión familiar y dar confianza al niño/a para entrar a un lugar seguro y quedarse en manos de una nueva educadora que les de confianza y seguridad a todos.

Todos los implicados en este nuevo proceso de enseñanza-aprendizaje han de sentir que los niños están en buenas manos. Un equipo educativo competente, que no olvide el reto que supone pasar del hogar a al escuela y que se preocupe por sus alumnos, es esencial para llegar a buen puerto.
La separación del hogar, nuevas relaciones sociales con desconocidos, nuevos aprendizajes... son cosas a las que los niños y las familias se tendrán que enfrentar, y de hacerlo bien o no, dependerán muchos aspectos en el futuro. Es importante que no haya demasiadas dificultades en este periodo para evitar posteriores traumas.
Los niños, generalmente, están muy unidos a una figura (madre, padre, abuelos...) y le puede resultar doloroso separarse de ellos y quizá tenga la sensación de sentirse abandonado, a la vez de inseguridad por un cambio de ambiente y escuchar un bombardeo de consejos por todas partes.
Tendrá que adaptarse a un nuevo grupo, un nuevo espacio, materiales, mobiliario, estímulos por todas partes y un sinfín de novedades.

 Nuestra labor es que esto se consiga sin problemas y sea feliz, se sienta seguro, valorado y protegido. Los padres deberán colaborar en esta tarea, pero a la vez, les daremos unos consejos y pautas para este momento difícil también para ellos.

¿Cuál es el objetivo de las buenas relaciones?
Conseguir un conocimiento del niño/a que nos ayude en nuestra intervención educativa (nos ayuda como fuente de información). También se han de potenciar unas relaciones equilibradas, respetuosas, de colaboración y confianza.
Tengo ganas de llorar…
“Muchas familias nos preguntarán cómo pueden ayudar a sus hijos para que vayan contentos al colegio y tendrán dudas de cómo los pueden ayudar para que se vayan adaptando a lo que, para ellos, es una nueva experiencia”.
A los niños le cuesta mucho la separación con sus padres. Junto a ellos se sienten seguros para explorar el mundo. La separación le puede hacer sentir inseguridad e incluso miedo. Pasar del hogar a la escuela no es tarea fácil.
Hemos de darle la vuelta y atajar el problema proponiendo soluciones. Existen estrategias para convertir un momento de incertidumbre en un momento agradable. A esa edad los pensamientos de los niños son mágicos, tal y como definió Piaget. Por tanto, van a creer en mensajes llenos de amor. Ahí está la clave: el amor puede maquillar la realidad y convertirse en nuestro fiel aliado.
Los rituales de despedida pueden ayudar mucho a hacer que el niño/a sienta que va a entrar a un lugar mágico donde reina el misterio y lo pasará fenomenal. No se debe tener prisa, aunque tampoco alargarlo en exceso. Es mejor que los niños se despidan de sus familiares tranquilamente y entienda que en breve volverán a recogerle, pues cada uno es un mundo y puede tener un estilo de apego diferente que hay que respetar.
Hemos de tomar conciencia de la forma en que nos relacionamos con las demás personas (descubrir y remover emociones y sentimientos).
Nuestros primeros años de vida nos marcan, por ello, los cimientos emocionales han de ser muy sólidos.

Bueno…
Creo que la escuela me va a gustar.
La educación debe apuntar directamente al corazón. Educar con el corazón es lo mejor para los padres, hijos y la sociedad en general. “El truco está en establecer un vínculo positivo durante este periodo, tan importante, que abrirá las puertas a un clima de confianza y seguridad, en un ambiente relajado y agradable que invite a vivir grandes aventuras junto a sus iguales, en un escenario privilegiado como es la escuela”.

Algún consejo…
Para las familias
Pasar del hogar a la escuela no es tarea fácil para las familias, por ello hay que confiar en el centro educativo y en que sus hijos están en las mejores manos.
Procurar realizar una incorporación progresiva para que vaya adquiriendo confianza.
Que los padres, en la medida de sus posibilidades, lleven y recojan los hijos/as pues les darán seguridad y se acostumbraran antes al cambio.
Cuidar, desde casa, las rutinas de descanso y alimentación, adaptándose al horario escolar, para que el niño llegue a la escuela en condiciones favorables y que este periodo sea satisfactorio.
Mostrar una actitud positiva. Hemos de despedirnos de los niños con una gran sonrisa, sin pausa pero sin prisa, mantener la tranquilidad, transmitirles confianza y recordarle que le recogeremos en un ratito.
Valorar positivamente cada pequeño logro, pensar en el niño/a y evitar la sobre-protección, para que pueda adquirir independencia y autonomía.
Pasar tiempo juntos y hablar de cómo les ha ido el día a todos, aprovechando para comentar las ventajas de ir a la escuela y conocer nuevos amigos.
Para los niños
Para los niños hay un único consejo. Es imprescindible ser niño/a y tener ganas de divertirse y pasarlo bien. Pasar el hogar a la escuela supondrá un cambio inolvidable.

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One thought on “Del hogar a la escuela

  1. Dinora pineda mendoza dice:

    Para mi la guardería es lo mejor tiene lo mejores cuidado buenas personas y yo como madre confío al 100% mi hijo está en las mejores manos es difícil para el pero con el tiempo será su casa

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